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Has bien sin mirar a quien

"Quequeña" . Pintura: Norma Sánchez de Samos.


I

A cinco leguas de Arequipa encuéntrase el pueblo de Quequeña, donde el 6 enero de 1737 celebrábase con la animación que hasta hoy se acostumbra la fiesta de los Reyes Magos. Los habitantes de la ciudad del Misti habíanse dado cita para la alameda que une Quequeña con el por entonces caserío de Yarabamba, espaciosa alameda formada por corpulentos sauces plantados con regularidad de diez en diez varas. 

Después de la procesión y demás ceremonias de iglesia que dejaban al señor cura de Quequeña gran cosecha de duros, ocupáronse los concurrentes en visitar los puestos de vendimia, improvisados bajo los sauces, donde era preciso rendir culto al sabroso picante y a la confortadora chicha de maíz, que en ocasiones dadas ha sabido hacer de los arequipeños heroicos leones.

Afírmanme que de pocos años acá ha perdido la chicha de Arequipa sus antiguas virtudes, aseveración que yo tengo mis motivos para poner en duda. 

Bajo una gran ramada tenían establecidos sus reales el chogñi(1) López, que era a la sazón el chichero de mayor fama en diez leguas a la redonda, como que diz que elaboraba la chicha más buscapleitos que se ha conocido en los arrabales de Santa Marta y San Lázaro, desde los tiempos de Pedro Anzures de Camporredondo (2), el fundador de Arequipa, hasta los del general D. Pedro Canseco, muy señor mío y mi dueño.

 Muchos, muchísimos bebes habían consumido los parroquianos del chogni López, cuando se presentó guitarra en mano el mejor rasgueador de Quequeña, a quien llamaban Marcos el Caroso(3)

Recibiéronle con algazara magna, formóse rueda, y Andrés Moreno, guapo muchacho de veinticuatro años, sacó a bailar a Fortunata Sotomayor la Catiri(4), que era una chica de diez y ocho eneros, con más garbo que una reina y con más ángel en la cara que un retablo de Navidad.

 La pareja era de lo que se llamaba tal para cual; y no era preciso ser lince para barruntar que Dios los crió el uno para la otra, como al ave para la cazuela. Cuando terminaron de bailar fue unánime el palmoteo; que la verdad sea dicha, él y ella zapatearon y escobillaron con muchísimo primor.

Entre los que formaban corro hallábase Perico Moreira el Chiro, mocetón de treinta años, de atléticas formas y de aviesa mirada, el cual hacía tiempo que andaba bebiendo los vientos por Fortunata, que ni pizcado caso hacia de él, encalabrinada como estaba por Andrés Moreno, del cual (según dicho de una beata de Quequeña, hembra de lengua de escorpión) traía ya la muchacha prenda dentro del cuerpo.

Aquel día subieron de punto los celos de Perico, que no había andado corto en apurar bebes; y a propósito de un mulo que atropelló al sacristán, que es un pretexto como otro cualquiera cuando lo que se busca es pretexto, armó camorra al favorecido rival, echó mano al alfiler, y de un mete y saca por todo lo alto, lo dejó redondo.

El asesino, aprovechando de la general sorpresa, emprendió la carrera sin que nadie por el momento pensara en perseguirlo.

Algunos minutos después el gobernador ponía en movimiento una jauría de alguaciles; y los vecinos, por su parte, procuraban también apresar al matador, pues la víctima era muchacho muy querido.

II

Juana María Valladolid la Collota(5), apodo que le vino porque le faltaban dedos en la mano, madre del infortunado Andrés Moreno, hallábase en la puerta de su humilde choza cuando un hombre, jadeante y casi exánime, se detuvo delante de ella y la dijo: ¡Por Dios! Escóndame . Acabo de hacer una muerte y me persiguen

—Entre usted—le contestó sin vacilar la pobre mujer.

Transcurrido poquísimo tiempo, llegaron vecinos y gente de justicia que informaron a la triste madre de su desdicha.

Horrible lucha se entabló en el alma de aquella mujer. Había dado asilo al asesino de su hijo, y sin embargo, no debía entregarlo. En esta lucha sin nombre, el sentimiento de caridad cristiana venció al de la venganza.

Cuando se retiraron los vecinos, dejando a la madre entregada a su dolor, cerró esta la puerta de la choza, y acercándose a la cama debajo de la cual estaba escondido el asesino, le dijo:

—Tu muerte no me habría devuelto á mi hijo, que era mi único apoyo sobre la tierra. Entregándote a la justicia lo habría vengado; pero Dios condena la venganza. Yo te perdono, para que el Padre de las misericordias me perdone.

Perico, admirando tan sublime abnegación, la dijo:

—Señora, déjeme usted salir.

—¿Dónde irás, desgraciado? Yo te protejo, porque la religión me ordena amparar al desamparado.

Y Juana María hizo acostar á Perico en la misma cama en que la víspera había dormido su hijo.

Aquella horrible noche transcurrió lenta como una eternidad para los habitantes de la choza.

La madre sofocaba su llanto para no interrumpir el sueño del asesino. Éste también velaba, devorando en su alma todas las torturas del infierno.

Cuando rayó la aurora, la infeliz mujer se levantó debilitada por el insomnio y el dolor, y pronunció las palabras de la salutación angélica:

—¡Ave María Purísima!

—¡Sin pecado concebida!—la contestó su huésped.

—No te alarmes—continuó ella:—voy a salir para traer el almuerzo.

Á las nueve de la noche y cuando el silencio reinaba en Quequeña, María Juana sacó de debajo de su lecho una alcancía de barro, la rompió, y en pesetas y reales contó hasta cincuenta y seis pesos.

—Toma este dinero—dijo—que representa todas las economías de mi vida. Quedo sin hijo que me dé pan y sin recurso alguno; pero la Providencia no me abandonará. Con ese dinero podrás, si Dios te ampara, llegar a Chuquisaca. La hora es favorable para que te pongas en camino. El caballo en que montaba mi pobre hijo es fuerte y te servirá para la marcha. En esta alforjita tienes provisiones para el viaje. Vé con Dios.

Pedro Moreira no tuvo fuerzas para pronunciar una sola palabra: dos lágrimas se desprendieron de sus ojos, y cayó de rodillas besando la mano de su santa salvadora.

III

Dos años después un desconocido llegaba a la choza de María Juana, a quien la caridad pública se había encargado de mantener en Quequeña, y la dijo:

— Señora, Pedro Moreira me envía. Es un hombre a quien vuestra abnegación ha regenerado. Trabaja honradamente en Potosí y le sonríe la fortuna. El señor cura pondrá todos los meses en vuestras manos cincuenta y seis pesos para que os mantengáis con holgura. Guardad secreto sobre el paradero de Moreira, no sea que la justicia se imponga y mande requisitorias a Potosí.

Al día siguiente hubo en Quequeña otro gran acontecimiento. El hijo do Fortunata y Andrés Moreno lo fue robado a su madre.

IV

En una lluviosa tarde de 1762 desmontaban dos viajerosa la puerta de la antigua choza de Juana María, convertida en una limpia casita, habitada por la anciana y por Fortunata Sotomayor. «Quien quiso a la col, quiso a las hojas del rededor.»

Uno de los viajeros era un joven sacerdote, a quien el obispo de La Paz acababa de conferir las últimas órdenes sagradas.

El otro era un viejo que, arrodillándose a los pies de Juana María, la dijo:

—Señora, si yo os arrebaté un hijo os devuelvo un nieto sacerdote. Mi arrepentimiento y mi  expiación han encontrado gracia a los ojos de Dios, porque me ha concedido reparar en parte el mal que os hice, arrastrado por mi mocedad y mis pasiones.

V

Años más tarde el presbítero Manuel Moreno, cura de una importante parroquia de Arequipa, repartía por mandato de Pedro Moreira, que acababa de fallecer, la gran fortuna de éste en dotes de a cinco mil pesos entre doncellas menesterosas. Los descendientes de los matrimonios que dotó y celebró el cura Moreno bendicen la memoria de Pedro Moreira el Chivo y de Juana María Valladolid la Collota.

Tradiciones Peruanas: Ricardo Palma.

(1) Chogñi: chogni, lagaña
(2) Hoy sabemos que el fundador de Arequipa fue don García Manuel  de Carvajal.
(3) Caroso: rubio, de tez blanca.
(4) Catiri: rubia.
(5) Collota : manca o lisiada.






El 15 de Agosto

Foto: blog , Radio San Martín. La Asunta, Virgen de la Asunción o del Tránsito.


Hasta 1939 los festejos por el aniversario de la fundación de la ciudad de Arequipa, fueron modestos y, hasta prácticamente inexistentes; pues como llevamos dicho, eran las fiestas religiosas al Santo o Santa Patrona de cada pueblo las celebradas como el Día de Fiesta de cada pueblo. (1)

En el caso de la ciudad de Arequipa se festejó hasta entonces a la Virgen de la Asunción,( Virgen de la Asunta)  la ciudad que se fundó bajo su advocación, como es conocido los españoles estuvieron por estos valles muchos años antes, desde 1535, para tomar posesión de las encomiendas que les fuera entregadas por Pizarro desde el Cusco, después de recorrer estos territorios, escogieron en forma definitiva este valle, y la fundaron el 15 de agosto de 1540.

Fundación de Arequipa, pintura de : José Gabriel Álvarez Sotomayor

Se hicieron los preparativos días antes, para que el 15 haya una fiesta especial, misa y The Deum (alabanzas a Dios), trazado de las calles, desfile, juego de cañas, los años posteriormente se instauraron las corridas de toros, etc. En  el siglo XVI  se construye la iglesia mayor en honor a la virgen de la Asunción, patrona de la ciudad.

"Patrona de Arequipa", se denomina así, porque es el protector o protectora que escoge un pueblo. Y la población española en Arequipa que están desde años antes, pudieron haber escogido otro día, pero prefirieron escoger ese día 15 de agosto como día de la fundación de la ciudad bajo la protección de la virgen de la asunción, con el tiempo se tuvo por patronas , tanto a Santa Marta (según la historia esta imagen fue un obsequio del Rey español Carlos V, para poder evangelizar a los indígenas de la Arequipa ) así como a  la Virgen de Chapi.

Muchas ciudades al fundarse escoge su población la protección de un santo o santa según el santoral católico, que vendría a convertirse en su patrono o patrona.

En Arequipa algunos poblados llevan esa protección de la virgen de la asunción, por ejemplo en Yumina (Sabandia); Acequia alta, Tomilla( Cayma); Alata (Sachaca);  San José (Camana) ; Chivay (Caylloma); Cocachacra (Islay) así como en Andagua distrito de Castilla, entre otras.


Señora de la Asunta del pueblo de Yumina. Foto: Julho  https://www.facebook.com/ProcesionesAqps


Un 13 de agosto de 1868 ocurrió un gran terremoto, que trajo como secuela la salida del mar, que invadió el anexo de Chule (Camana) y pronto empezó a tomar posesión de su plaza "San José". Los pobladores al darse cuenta de este hecho natural, procedieron a evacuar y buscar refugio incontrolados producto del pánico, las partes altas estaban muy lejos del lugar, no les quedo mas alternativa que cobijarse en la iglesia, las plegarias no eran suficientes para aplicar la ira de la naturaleza, arriesgo de perder la vida sacaron en procesión por las calles y oraron con mas fervor que nunca, porque la fe en Dios la habían perdido hace ya mucho tiempo y por la virgen aun mas.Así caminaban todos cabizbajos enclaustrados en sus plegarias, cuando levantaron la vista hacia la virgen quien había levantado el brazo en alto y observaron que las aguas del mar volvían a su lugar.

Desde entonces la población , festeja con mucha devoción a la Virgen de la Asunta el 15 de agosto de cada año.(2)


Jorge Polar, Acerca de los Patronos de la ciudad, páginas de su obra: Arequipa, descripción y estudio social. 







Foto: Christian. https://www.facebook.com/ProcesionesAqps/






La fiesta en el  IV Centenario

En 1940, con ocasión de que Arequipa cumplía el Cuarto Centenario de su fundación, se preparó un extenso y nutrido programa de festejos, que marcó el cambio se hizo del 15 de agosto y días cercanos la más importante fiesta cívica de nuestros días.


Edición especial del "Diario el Deber" para el IV Centenario de 70 páginas.

Aunque les sea muy difícil de creer a los más jóvenes lectores de estas páginas, el año de 1940 el día central de las fiestas de la ciudad no fue el 15 de agosto, como corresponde, sino el 12 de octubre. Veamos por qué. Como la mayoría de obras públicas que se construían para inaugurarlas el Día de Arequipa, no podían estar acabadas el 15 de Agosto, las autoridades de la época decidieron trasladar el Día de Arequipa al 12 de octubre, en que se celebraba el Día de la Raza y que hasta hace algunos años era día festivo no laborable.

Así pues, el 12 de octubre de 1940 y en días cercanos a esa fecha, se festejó con la mayor pompa el Cuarto Centenario de la Fundación de Arequipa. Para que se tenga una idea de la magnitud de aquellas celebraciones, bástenos señalar que se inauguraron importantísimas obras públicas, como las siguientes: el Teatro Municipal, El Hotel de Turistas de Selva Alegre, el Ateneo Municipal, el Estadio Melgar, la Urbanización del Cuarto Centenario, el Colegio Nacional de la Independencia Americana, el Coliseo Municipal, el Puente de Tingo, los cuarteles de Tingo y Miraflores, los primeros pabellones de la Ciudad Universitaria de San Agustín, aparte del ensanche y prolongación de varias calles y avenidas.

El programa de celebración fue realzado con la presencia del Presidente de la República Manuel Prado y Ugarteche, varios ministros y numerosos visitantes. También tuvo como actos destacados la realización de la Gran Feria Exposición Agrícola Ganadera del Sur del Perú (en el Vallecito); la Feria Nacional de Industrias y Artesanías; el Concurso Literario Musical para el Himno del Cuarto Centenario, que desde esos días se lo tocó tantas veces que tiempo después se lo conoce más como el Himno de Arequipa; diversos desfiles cívicos, escolares y militares; el Te Deum en la catedral, que por deferencia del Papa Pío XII acabó de ser elevada a la categoría de Basílica Menor; etc.


La fiesta a fines del siglo XX

En los años posteriores a 1940, paulatinamente fueron perfilándose lo que a fines del siglo XX conocemos como Fiestas de Arequipa. Primero las celebraciones se limitaban al día 15 de agosto y consistían básicamente en el Te Deum en la Catedral, la Sesión Solemne en el Teatro Municipal y una tarde criolla y popular en Tingo, donde se ofrecían los más típicos manjares de la culinaria arequipeña y donde dúos, tríos y conjuntos de músicos interpretaban yaravíes, valses, marineras y pampeñas.

Luego se fue instituyendo la Serenata a la Ciudad, en la noche del 14 de agosto, en la Plaza de Armas, con castillos y cantantes de yaravíes y otros géneros del cancionero criollo y popular. Año a año crecieron tanto las multitudes que asistían a la Serenata que la Plaza de Armas quedó chica para albergar el evento, aparte, claro está, de los considerables destrozos en sus jardines, que obligaron a las autoridades municipales, hace poco más de una década, a trasladar la Serenata a la Avenida La Marina. Con el paso del tiempo se pasó también de “las tardes criollas y populares de Tingo” a las ferias Agropecuarias de Cerro Juli, que se celebraban en la Semana de Arequipa, con concursos de ganado lechero, caballos de paso, venta de productos agrícolas y el más importante programa de Peleas de Toros con la institucionalización del Astero de Plata y la pelea que definía al toro campeón de cada año. Poco a poco al carácter agropecuario de estas fiestas se fueron agregando los propósitos comerciales, artesanales y de espectáculos. Se le cambió al nombre de Feria Internacional de Arequipa (FIA) y, por último, desde 1994 se les quito el carácter de agropecuarias y hasta se eliminó -el año de 1995- las tradicionales peleas de toros por el Astero de Plata y Campeonato, que se verificaban en estas ferias el domingo que seguía al 15 de agosto de cada año.



Igualmente los desfiles cívicos y escolares, se vienen dando en los últimos años más como acompañamiento del Paseo del Estandarte de la Ciudad, que es una reminiscencia del que se daba en la época colonial; y del Paseo Cívico en que se rinde homenaje a los próceres arequipeños de la Independencia nacional.






Tratándose de desfiles, tenemos que señalar que, desde fines de la década de los sesentas del presente siglo, se realizan los llamados Desfiles de Carros Alegóricos del 15 de Agosto, la más extensa como festiva manifestación popular de nuestros días. Este desfile, también conocido con el nombre de Corso es promovido y, en algunos años, organizado por la Municipalidad de Arequipa, institución que en numerosas oportunidades ha delegado su organización al Club de Leones o al Rotary Club de nuestra ciudad.


La parada leonistica fue el antecesor del Corso de la Amistad , siendo el primer club que organizó este tipo de espectáculo.


A partir del año de 1971 el programa de festejos de nuestra ciudad se enriqueció notablemente con la realización del Festival Internacional de Danzas (FESTIDANZA). La primera actuación de FESTIDANZA se verificó el 16 de agosto de 1971 en el Coliseo Cerrado Arequipa y con la participación de elencos artísticos de: Ecuador, Colombia, Chile, Paraguay, Panamá, Bolivia, Argentina y Arequipa. La participación de varios elencos de Festidanza en el Corso Alegórico hizo brillar estos desfiles que conocieron su mejor época en la década de los setentas. La falta de innovación y la crisis económica disminuyeron la calidad y el impacto masivo de estos festivales dancísticos que, incluso, algunos años no se han realizado. En los últimos las autoridades municipales vienen experimentando su reactivación, cambiándoles de fecha, disminuyendo el número de presentaciones y por tanto de días que están aquí los artistas invitados, estableciendo un sistema de abonos descontables por planillas, etc.


Fotos: Diario el Pueblo 1971.

Hoy, a fines del siglo XX, las festividades con que los arequipeños y millares de visitantes celebramos la fundación de la ciudad, constituyen un programa extenso y nutrido que, en la realidad, no deja libre un día de agosto; pues, en todos se realizan varios eventos como: congresos, conciertos, conferencias, exposiciones artísticas, competencias deportivas, etc... Ahora, sucintamente, refirámonos sólo a los actos centrales, que constituyen la columna vertebral de las festividades de Arequipa a fines del siglo XX.

En los primeros días de agosto se realizan Festidanza que ya hemos caracterizado y el Festival Internacional de Tunas. Este último evento secompone de cuatro sucesos muy concurridos en que las tunas, tanto extranjeras como de distintas ciudades del Perú, luego de recorrer algunas calles céntricas contagiando su música y alegría, desembocan en la Plaza de Armas donde realizan “la visita al Alcalde”, con la que empieza el festival. En dos noches generalmente sucesivas, las tunas ofrecen recitales pagantes que se realizan en el Teatro Municipal y como un recorrido por el interior del Convento de Santa Catalina. Finalmente, en una “Noche dé Tunas , hacen multitudinario recorrido de calles por el tradicional barrio de San Lázaro por Yanahuara e, incluso, por otros distritos de la localidad. Es hermoso transitar en tumulto por las delgadas callejuelas de San Lázaro, o de Yanahuara, primorosamente decoradas con luminarias, cadenetas; con sus casitas blancas de ventanas enrejadas donde se lucen guirnaldas de flores y bellas mujeres de todas las edades; mientras las mandolinas, guitarras, panderetas y juveniles voces de los tunos derraman melodías, piropos y lisuras.



El 14 de agosto, además del Paseo Cívico, se realiza la multitudinaria Serenata a la Ciudad que, básicamente consiste, en la Entrada de Ccapo, un ofrecimiento que hace la Villa y la Municipalidad de Cayma a Arequipa: entran a la ciudad, por el Puente Grau, una partida de borricos ricamente enjaezados y cargados con las ramas de ccapo (que esa noche se quemarán en fogatas para combatir el frío), acompañados de una banda de músicos que tocan sin sosiego el carnaval Arequipeño, marineras y pampeñas; algunas parejas de bailarines y el Alcalde y regidores de Cayma que van saludando a las gentes y ofreciendo brindis con chicha.

                                                                 Fotografía Perú 21, 2014



Por la noche, a lo largo y ancho de la Avenida La Marina, pero especialmente entre los puentes Bolognesi y Grau, se reúnen más de cincuenta mil personas y bebiendo el Ponche y la Diana tradicionales, así como anisado y otras bebidas espirituosas, espectan las actuaciones de grupos musicales y la festejada quema de una docena de castillos que los baña de luces, colores y alegría.

Foto: El Buho

Esa noche en el Cerro de Juli se da paralelamente la Serenata de la FIA con una concurrencia apreciable pero menor que la central. En el Club de Arequipa, los socios de la centenaria institución y sus invitados se divierten en una cena danzante. Al llegar las doce de la noche, en los tres lugares, se canta con profunda emoción el Himno de Arequipa y las personas se abrazan de contento.

El día de Arequipa, el 15 de agosto, por la mañana se dan una serie de actos oficiales; izamiento del Pabellón Nacional y del Estandarte de Arequipa; la Misa Solemne y Te Deum en la Catedral; y, luego, la Sesión Solemne en el Teatro Municipal donde se escucha un Discurso de Orden y son distinguidos por la Municipalidad los ciudadanos y las instituciones más destacadas por sus merecimientos y contribuciones al engrandecimiento de Arequipa. Por la tarde se realiza el Corso en que desfilan reinas, bandas de música, conjuntos de danzarines, delegaciones estudiantiles, carros alegóricos de empresas e instituciones, entre la alegría de miles de personas que se apostan en su extenso recorrido.


Miss Peru, Marisol Martinez , 1990 en el corso de Arequipa , junto a su padre Humberto Martinez Morosinni.


En el Campo Ferial de Cerro Juli, que últimamente viene siendo sustancialmente mejorado en su infraestructura, se realiza una feria por todo lo alto con atracciones singulares, como ha ocurrido este año de 1995 en que escribimos estas páginas, con la presentación de clavadistas y delfines amaestrados de Acapulco. Así mismo, con el patrocinio de la Compañía Cervecera del Sur del Perú, en el transcurso de la Feria y en las instalaciones del “Jardín de la Cerveza” se realiza un destacable festival musical en el que participan los artistas más populares y de moda del Perú y en general del mundo latino. Miles de espectadores, especialmente juveniles, asisten a las veladas del Jardín, entre cervezas y amigos, se dan el gusto de corear las canciones de moda al unísono y conjuro de sus artistas preferidos.

Como se ve, el salto de la Arequipa tradicional a la Arequipa moderna,  tratándose de fiestas, se manifiesta en el salto de las fiestas religiosas a las fiestas cívicas; de las fiestas galantes y personalizadas a las fiestas masivas en que los individuos parecen diluir sus personalidades en la muchedumbre; de las fiestas en que se resaltaba y cultivaba lo típico a las fiestas en que se valora y difunde lo universal, la moda, lo último. A fines del siglo XX, en agosto, Arequipa es una fiesta interminable.(3)

Fuentes:

  • (1,3) Juan Guillermo Carpió Muñoz
  • (2) Edgar Chalco Pacheco.
  • https://www.facebook.com/ProcesionesAqps/
  • Diario El Pueblo.
  • Diario El Deber.
  • Arequipa, descripción y estudio social. Jorge Polar.



La Plegaria de las diez de la noche



Uno de los historiadores y tradicionalistas más  renombrados de Arequipa es sin duda don Mariano Ambrosio Cateriano y Rivera,  presentamos una de sus  tradiciones la cual forma parte de su libro "Tradiciones de Arequipa  o  Recuerdos de antaño", titulada:

La Plegaria de las diez de la noche


    I

     De noble prosapia y elevada alcurnia, fue don Roque de la Quintana y Sotomayor, nacido en esta viña de Dios entre cortinas de damasco, pañales de batista y arrullado en cuna de las más doradas. 

    Como caballero de capuz y garnacha, rompía chupín y calzones de tisú, media de sarga, y charretera de oro. Comía tortas y pan pintado y remojaban su garganta las más deliciosas bebidas del reino.

    Empezaba a resbalar por su flamante barba el filo de la navaja, cuando sus amorosos y muy cristianos padres le daban el abrazo de despedida eterna, marchándose en paz de buena o de mala gana.

   A causa de este involuntario viaje, vióse el caballero de capuz, en un santi-amén, de dueño y señor de muchos esclavos, terruños y dineros.

  Aunque nacido de tan católicos progenitores y alimentado con la leche del buen ejemplo, no era don Roque de los que guardaban vigilias y témporas. Verdad es que no era tan moro que le faltasen del todo sus devociones, pues que sí las tenía, y muy fervientes, a los ojitos que pestañaban y a las muelas de Santa Apolonia.

  Faltaría primero la campana del alba que Sotomayor a sus devociones,contándose entre éstas la asistencia a cierta asociación piadosa o cofradía donde pasaba largas horas examinando si las muelas
de su santa devota, serían exactamente iguales por todos sus lados.

  No se hallaba en observancia por estos reinos, la real pragmática de don Alfonso el sabio, sobre las "TAFURERÍAS", porque don Roque en su cofradía pasaba las noches de "claro en claro" entregado a esa ocupación tan inocente como entretenida, sin que nada lo perturbara.

  No debió estar el de la Quintana iniciado en los misterios de arte ni le sería conocida la respetable autoridad del padre Toranzo, en tan importante materia. Lo que sí está fuera de toda duda es que tuvo en su calavera cierta protuberancia que el doctor Gall, por más que se quemó las cejas y despestañó, no pudo encontrar para colocarla en su craneología. 

  Andando los días y las noches y con ellas don Roque y sus devociones, ocurrióle un suceso memorable que es el alma y la sustancia de este, no tan largo cuanto maravilloso cuento.

                                                                         II

  Era 25 de diciembre del año 1 778, y Sotomayor hallábase aquel día apuradillo para responder a los diversos llamamientos que se le hacían.

  Mas don Roque no se atropella y se da tiempo para todo.

  Verticales caían los rayos del sol sobre la ardiente mollera del de chupín de tisú, cuando muy peripuesto y empingorotado, ajustando espuelas a su alazán o castaño (que en esto no están conrformes los cronistas), llegó en dos latigazos al alegre y hermoso bosque de los perales.

  Que allí saltó e hizo piruetas, ofreció protección a una dama y amparo a una doncella y bailó la zaranduela; por muy sabido se calla.

  Entre la luz de la tarde que pasaba y la de la luna que venía, llegó el galán a su casa, de vuelta de aquel paraisito perdido.

                                                                        III

  Antes que clamoreasen las campanas de las ocho, ya Sotomayor saludaba alegre y cortesmente a sus camaradas, los cuales al verle se llenaron de alegría y cuadrándose al momento se pusieron en son de combate. Principió el cañoneo al bolsillo del galante don Roque, luego el fuego graneado y la carga apresurada.

  Como a ese paso nadie llega a viejo, y como de donde se saca y no se pone de acabarse tiene, flaqueaban a gran prisa los acribillados bolsillos que muy embutidos de doblones llevó aquella noche el señor de la Quintana; y a la vuelta redonda de una hora, estaba mi hombre más limpio que lo estaría el día que vino al mundo.

  Aunque algún tanto amostazado de las pasadas que la ingratona suerte le jugaba sobre la limpia y bien estirada carpeta verde, bañándose en agua de rosas, confiado en que esa noche debía serle de muy felices aventuras pues así se lo decía el oráculo de la experiencia en esta regla que él tenía como muy segura:

                                                  "Si pierdes hoy en el juego,
                                                  tu dicha está en el amor".

                                                                      IV

  Apropincuábase la hora tan deseada por don Roque, la hora de la última cita, el "finis coronat" de aquel feliz y memorable día; y como preciaba de buen soldado, fue a esperarla en su puesto.

  No bien discurría por la calle, cuando se le ofrece una aventura tan inesperada como interesante.

 Una dama de talle esbelto y arrogante que arrastra crujidera seda y perfuma el aire con su aliento, se deja ver en el camino. Don Roque que no era gago, dijo para su chapín: "más vale pájaro en mano" y dejando a un lado cita, fuese en seguimiento de la elegante dama.


   En vano cruzó calles y torció esquinas con la velocidad de una ardillita. Su tentadora parecía haberse convertido en fantástica visión; y cuando más aligeraba el paso el de la media de sarga, le parecía estar más distante del objeto que seguía.

  Hacía como una hora que don Roque era, al parecer, el objeto de las burlas de la dama misteriosa cuando a la luz de la luna refulgente, alcanzó a verla inmóvil, cual una estatua, en la esquina del atrio de Santo Domingo. Creció entonces su agitación y voló a darle alcance a la que así lo llevaba al retortero.

  En muy pocos minutos cubrió la distancia que lo separaba de su perseguida, y así que estuvo muy cerca de ella, advirtió que continuaba andando con mucha lentitud en dirección a la puerta del convento. En efecto, luego que pisó sus umbrales, después de un fuerte crujido de los cerrojos y un estrépito espantoso, capaz de inspirar pavor al mismo don Juan sin miedo, abriéronse de par en par las puertas y entró la misteriosa dama, y, tras ella, Sotomayor. Entonces puesta de pie descubriendo su escondido rostro y con voz espantosa, dijo a don Roque que ya tocaba sus vestidos: "HOMBRE LIBERTINO, MIRA A QUIEN PERSIGUES". Don Roque alzó los ojos y vio a la mujer convertida en la imagen de la muerte y, al punto, desapareció.


  Sotomayor exánime cayó en tierra.

  En ese momento sonaban las diez de la noche en el reloj de la Catedral.

  Fray José Soria que bajaba a la sazón del coro, viendo abiertas de par en par las puertas del convento a una hora tan avanzada, quiso saber el motivo que para ello había y, al acercarse, tropezó con don Roque que yacía en el suelo. Túvolo por un cadáver, mas luego que conoció que estaba vivo,  porque respiraba, aunque con mucha lentitud, lo condujo a su celda después de cerrar las puertas del convento, donde pasó la noche suministrándole los auxilios que le fue posible.

  Al día siguiente comunicaba el de la Quintana, bajo secreto de confesión, a Fray José Soria, cuanto el lector sabe, y algo más que no le es permitido saber.

  En memoria tan extraordinario y terrible suceso, fundó don Roque una obra pía en una de sus casas del barrio denominado "el matadero", para que se tocase perpetuamente en Santo Domingo una plegaria a las diez de la noche, encargando a todo los que la oyesen, rezaren un padre nuestro por la conversión de los pecadores y los agonizantes. La plegaria se toca hasta ahora perpetuamente; lo que es el pater noster, no sé si habrá quien lo rece.

Iglesia de Santo Domingo 1930.

   Suceso tan espantoso, produjo una completa transformación en don Roque. No volvió a la cofradía, ni a recibir citas a las diez de la noche, ni siguió a damas misteriosas. Confesado y arrepentido de sus pasadas faltas, retiróse a buen vivir siguiendo el ejemploo de sus padres; y cada vez que oía las diez de la noche, temblaba como un azogado y se ponía a rezar el Miserere. 

La Batalla de Carmen Alto

Carmen Alto, vista desde el observatorio (Archivo de la Universidad de Harvard 1893).

La batalla de Carmen Alto se libró el 22 de julio de 1844 en las cercanías de Arequipa, en el Perú. Fue una de las más sangrientas batallas de la historia republicana peruana. Se dio en el marco de la revolución constitucionalista de 1843-1844. Los bandos en disputa fueron las fuerzas revolucionarias o constitucionalistas del general Ramón Castilla y las directoriales o gobiernistas del general Manuel Ignacio de Vivanco, entonces Supremo Director de la República. Triunfó Castilla, que puso así fin a la anarquía que reinaba en el país desde 1842 y entregó el poder a quien legítimamente le correspondía: el señor Manuel Menéndez.

Tras la muerte del presidente Agustín Gamarra en Bolivia en 1841, el Perú quedó sumido en la anarquía. Varios generales se disputaron el poder. Se sucedieron en el mando de la nación: Menéndez, Torrico, Vidal y Vivanco. Este último instauró un gobierno autoritario, que denominó el Directorio.

Mariscal, Don Ramón Castilla.

Los generales Domingo Nieto, Ramón Castilla y Manuel de Mendiburu se propusieron acabar con las guerras de facciones y restablecer el imperio de la Constitución de 1839. Encabezaron la “revolución constitucionalista”, que se inició en Tacna el 17 de mayo de 1843, y cuya meta era acabar con el gobierno de facto del Directorio encabezado por Vivanco y restablecer a la autoridad legítima, es decir, a Manuel Menéndez, el mismo que sucediera a Gamarra en 1841, en su calidad de presidente del Consejo de Estado (cargo equivalente a vicepresidente).

Las primeras victorias de los constitucionalistas sobre los vivanquistas fueron las siguientes:

El combate de Pachía, cerca de Tacna, el 29 de agosto de 1843 y
El combate de San Antonio, cerca de Moquegua, el 28 de octubre de ese mismo año.

Batalla de Ingavi


Los constitucionalistas dominaron todo el sur peruano, a excepción de Arequipa, que se mantuvo inquebrantable en su vivanquismo. Ramón Castilla, Domingo Nieto y José Félix Iguaín formaron en el Cuzco una Junta de Gobierno Provisorio (3 de septiembre de 1843), cuya presidencia asumió Nieto. Éste falleció poco después y lo reemplazó Castilla, quien así pasó a encabezar la revolución (17 de febrero de 1844).

Vivanco, viendo que se complicaba su situación, marchó hacia Arequipa, donde contaba con partidarios. Un episodio de esta guerra fue la llamada “Semana Magna”, en la que el prefecto de Lima Domingo Elías, hasta entonces leal a Vivanco, se alzó contra el Directorio y organizó la defensa de la capital ante la amenaza de las fuerzas vivanquistas comandadas por José Rufino Echenique, provenientes de Jauja (sierra central). Pero este ataque no se produjo porque Felipe Pardo y Aliaga logró convencer a Echenique que Vivanco y Castilla se preparaban para un encuentro definitivo cerca de Arequipa, y por lo tanto ya no tenía sentido atacar Lima.


Movimientos preliminares

Vivanco, que efectivamente se hallaba en Arequipa, ante la noticia de la defección de Elías quiso dimitir. Pero desistió ante los ruegos de la población arequipeña. Arequipa era adicta a su causa y se preparó para resistir el ataque de Castilla.

Castilla y Vivanco se habían conocido en Chile, donde formaron parte del grupo de los emigrados peruanos que se aliaron con los chilenos para combatir a la Confederación Perú-Boliviana. Ya de regreso en el Perú, tomaron caminos disímiles. Eran personalidades muy opuestas. Castilla era tosco y rudo, de educación elemental, mientras que Vivanco era fino y atildado, de formación ilustrada. Castilla se refería despectivamente a Vivanco, llamándole  "cadete de Cambray" refiriéndose a la atildada elegancia del caudillo limeño.

Manuel Ignacio de Vivanco

Castilla, reforzado con las fuerzas de Miguel de San Román, avanzó hacia Arequipa y llegó hasta Uchumayo, mientras que Vivanco bajó hasta Tiabaya. Castilla decidió entonces moverse por el flanco derecho del enemigo, pero las milicias locales estorbaron su avance, por lo que debió volver a Uchumayo. Vivanco, enterado del retroceso de Castilla, ordenó a sus tropas que ocuparan el pueblo y las alturas de Uchumayo. En esas posiciones permanecieron ambos ejércitos, intercambiando tiroteos durante 16 días.

Castilla empezó a sentir la carencia de víveres, pero esperó a que llegaran los refuerzos de José Félix Iguaín, que venían de Tacna. Ante ello, Vivanco ordenó a sus tropas que retrocedieran a Tiabaya, maniobra que aprovechó Iguaín para ocupar el pueblo de Uchumayo. Pero Castilla no quiso avanzar directamente cruzando el puente de Uchumayo, sino que atravesó el río más abajo, dirigiéndose hacia las pampas detrás de Cayma y, doblando a la derecha, ocupó la chacra de Tocrahuasi, que domina todo el pueblo de Cayma.

En la noche del 21 de julio de 1844 Castilla tomó nuevamente la ofensiva y avanzó sobre el flanco derecho de Vivanco, amaneciendo sobre Acequia Alta y Carmen Alto. Su ejército se dividía en cuatro brigadas:

La primera brigada, al mando del brigadier Agustín Lerzundi (Batallones Granaderos y Moquegua).
La segunda brigada, al mando del coronel Francisco García del Barco (Tarapacá y Guías).
La tercera brigada, a órdenes del coronel Luis La Puerta (Cuzco y Puno)
La cuarta brigada, a órdenes del coronel José Félix Iguaín (Nacionales de Tacna y de Moquegua y tres escuadrones).

Miguel de San Román.

Otros cuatro escuadrones estaban al mando del general Carlos Lagomarsino. La artillería, distribuida entre la segunda y tercera brigada, la dirigían los generales Lerzundi e Isidro Frisancho. Castilla asumió la dirección y nombró general en jefe a San Román y jefe de estado mayor a Frisancho.

Por su parte, Vivanco se situó en Cayma y estableció allí su línea, cediendo en esta parte la iniciativa al enemigo.


Escenario

El escenario donde se libró la batalla es una llanura (Tojrahuasi) que baja suavemente desde las faldas de la cordillera y termina en el pueblo de Carmen Alto, situado entre Cayma y Yanahuara. En dicha llanura se desplegó el ejército de Castilla, resguardado por los accidentes del terreno.

Desde Carmen Alto, hasta Cayma (donde se hallaban acantonados los vivanquistas) hay un descenso por andenes, más o menos extendido.

Carmen Alto es un pueblo tranquilo y rodeado de paisajes maravillosos, desde donde se divisa a distancia la ciudad de Arequipa y la verde campiña en torno.

Tojrahuasi en el año 2008 ,  al fondo la iglesia de Acequialta.


Antigua iglesia de Carmen Alto. (Colección M. Mancilla)


La batalla

Vivanco ordenó a los jefes de su vanguardia, Pezet y Lopera, que atacaran las posiciones de Castilla en Tocrahuasi. Pero pese a la energía que desplegaron en el ataque, los vivanquistas tuvieron que retirarse con numerosas bajas; el mismo Pezet (futuro presidente del Perú) resultó herido en la refriega.

A las 4:30 pm los vivanquistas reanudaron el ataque de manera sorpresiva, avanzando por los andenes. El fuego vivo que desataron sobre la línea castillista fue solo respondido por los nacionales de Tacna y Moquegua.

Ante la amenaza de un ataque general de los vivanquistas, Castilla se puso al frente del batallón Gamarra y contuvo al enemigo por largo tiempo. Luego entraron en su apoyo, los batallones Puno y Tarapacá (por el centro), y el de Granaderos (por la derecha). El arrojo de los castillistas, que contaban con el apoyo de un solo cañón montado en ese frente, logró contener a los vivanquistas, que ya habían avanzado bastante.

Vivanco, por lo accidentado del terreno, no podía hacer uso de su artillería y caballería, por lo que cometió el error de comprometer en la acción uno tras otro a sus ocho batallones de infantería, que sufrieron los estragos del fuego de los castillistas.


Este comportamiento  desafortunado  fue ironizado por un epitafio:

" El Supremo Director,
Que acabó en tumba fría
En la torre en que yacía,
De su ruina espectador,
Sólo pide por favor
Que en esta Suprema Silla,
La directoral gavilla
Tribute a su busto helado
Toda especie de alumbrado ,
Menos cera de Castilla ".

Torre de Cayma , Julio 22 de 1844.


Iglesia de Cayma. (Archivo fotográfico de la Universidad de Harvard 1893).

Diario el Deber 1950.

Finalmente, la segunda línea del ejército castillista (compuesta por los batallones Cuzco, Moquegua y Guías y las compañías de Pachía), entró en acción, junto con la caballería, que amenazó el flanco izquierdo de los vivanquistas. Como ya anochecía, los castillistas se dispusieron a obrar con rapidez. Pero Vivanco no esperó la caída de la noche y ordenó a sus tropas sobrevivientes abandonar el campo. Así se consumó la victoria de Castilla.

El deán Valdivia, historiador de las revoluciones de Arequipa, afirma que Vivanco, al momento de librarse la lucha, se hallaba ocupado tratando de descifrar la inscripción del año en que había sido fundida la campana de la torre de la iglesia de Cayma (1582), monumento de valor histórico. Fue en ese lapso que se libró la batalla de Carmen Alto. Cuando al fin decidió marchar al escenario de lucha, ya era muy tarde: sus batallones habían sido destrozados. Pero la versión vivanquista sostiene que Vivanco estaba en el campanario de esa iglesia para observar el campo de operaciones y que había dispuesto que la batalla se librara al día siguiente, pero la imprudencia de uno de sus oficiales, Lopera, precipitó la lucha.

La versión de Bassadre es que Vivanco miraba el reloj de la torre " Reloj preciado por su carácter histórico"  (Historia de la República del Perú  T. I  206).  La más confiable es la versión del Dea´n Valdivia ya que la historia no refiere que haya habido un reloj en alguna de las torres de la iglesia de Cayma.

Detalle del Plano Topográfico de Arequipa elaborado por Mariano Paz Soldán en el año 1865 en el que se muestra el escenario de la batalla de Carmen Alto al norte de la entonces Villa de Cayma.


Castilla suspendió la persecución contra los vivanquistas a las siete de la noche y su ejército se concentró en Challapampa, donde esperó que amaneciese para entrar a la ciudad.

Por su parte, Vivanco, que había llegado a las 5:45 pm a la plaza de Arequipa, con su caballería y algunos batallones dispersos, dejó parte de estas fuerzas en la plaza y con el resto pasó a Miraflores. En la ciudad reinaba la confusión; algunos se refugiaban en los monasterios y otros huían lejos.

A las 11 de la mañana del día siguiente, Castilla entró en la ciudad y envió al doctor Juan Manuel Polar y Carasas para que tratara con Vivanco, ofreciéndole garantías. Vivanco, que había acantonado a sus tropas en el panteón de la Apacheta, rechazó la oferta. Y en la noche de ese mismo día partió a todo galope hacia el puerto de Islay donde se embarcó en el vapor mercante Perú. Llegó al Callao el 27 de julio, siendo apresado por Domingo Elías y desterrado a los pocos días.


Domingo Elias

Castilla se mostró magnánimo con los derrotados y no aplicó ninguna represión. Los arequipeños, que habían apoyado fervorosamente a Vivanco (como lo harían también en 1856-1858), aceptaron el nuevo orden de cosas, en vista que su caudillo no demostraba interés en seguir la lucha y más bien fugara abandonando a sus tropas.

Según el doctro Francisco Mostajo, en uno de sus artículos  " con un contemporaneo de San Gil" refiere:

" ... que Castilla dejó escondidas tropas en una de las quebradas del chachani y aparentó huir hacia Piedra Piccho . Los vivanquistas lo persiguieron, pero aquel de repente volvió caras y los ataco , al mismo tiempo que las tropas que estaban escondidas cargaron por l aretaguardia . La derrota de Vivanco fue completa y Castilla entró triunfante a Arequipa , con banderas azules .... ".

Consecuencias

Vencedor en el campo de batalla, Castilla cumplió con restablecer la Constitución de 1839. En consecuencia, y tras breve interinato de Justo Figuerola, el presidente del Consejo de Estado Manuel Menéndez reasumió el mando supremo el 7 de octubre de 1844, con la misión de hacer el traspaso constitucional del poder, con este hecho Castilla victorioso dió una gran lección de civismo . La Patria le confirió el honroso título de "Soldado de la Ley".

Manuel Menéndez

Menéndez cumplió con llamar a elecciones populares para Presidente de la República. El vencedor fue Castilla, quien asumió el poder el 20 de abril de 1845. El gobierno de Castilla, que se prolongó hasta 1851, significó el comienzo de una etapa de calma institucional y la organización del Estado Peruano, luego de dos décadas de guerras y convulsiones intestinas.


En Tocrahuasi  doblaron las campanas,
al ver a la parda tierra manchada con la sangre de sus hijos.
Carmen Alto , la historia está manchada  con la sangre , 
no la queremos con la de nuestros hijos.

Para los valientes  una rosa, ofrenda luminosa ,
 y en la palidez del mármol, roto de dolor, 
dorar los nombres de los valientes.

Corrió la sangre, buscada germinar auroras , 
buscaba labrar el bien de la Patria, 
buscaba el imperio de la Ley.

Sin embargo hoy es peor que ayer,
el mundo desquisiado troncha la vida las veces que le viene en gana.
¡Señor! No más sangre fratricida.
¡Señor ! Que la luz de la razón iluminen todos los caminos.

¡Señor!  Que la sombra errante de Caín no vuelva a manchar la parda tierra de nuestros campos
¡Señor! los huertos amorosos que sembrastes en nuestros pechos que nunca se marchiten.
Con tu dulce rocío las sequís no habrá en nuestras almas.



Mural que se podía aún apreciar en Carmen Alto en 2008.


Actualmente en Carmen alto se ubica un pequeño monumento en su placita que nos recuerda este acontecimiento, esperemos que las autoridades puedan brindarle el valor que se merece a este rincón  histórico de nuestra Arequipa.

Monumento a la batalla de Carmen Alto.





Basadre Grohmann, Jorge: Historia de la República del Perú (1822 - 1933), Tomo 4. Editada por la Empresa Editora El Comercio S. A. Lima, 2005. 
Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 4. CAN/CHO. Lima.
Félix Gallegos Rosado: Cayma  Historia Tradición y Cultura. 2002

Vargas Ugarte, Rubén: Historia General del Perú. Octavo Tomo: La República (1833-1843) y Noveno Tomo: La República (1844-1879). Primera Edición. Editor Carlos Milla Batres. Lima, Perú, 1971.
Varios autores: Historia general de los peruanos. Tomo 3. Primera Independencia Nacional y Revolución Peruana. Con el auspicio del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas. Impreso en Talleres Gráficos de Iberia S.A. Lima, agosto de 1973.



El Hospital Goyeneche



El Ilustrísimo Arzobispo de Lima y Obispo de Arequipa Don José de Sebastián de Goyeneche y Barreda, falleció en 1873, dejando una donación consistente en 150,000 pesetas para la construcción de un Hospital en el Departamento de Arequipa, el mismo que debería ser entregado para su conducción y Administración a la Junta de Beneficencia, Corporación o Entidad que estuviera a cargo de los establecimientos de Piedad.

Debido a la guerra del Pacífico la obra no pudo empezarse oportunamente, el Gobierno tomó el legado del Arzobispo para cancelar los gastos de dicho episodio. Posteriormente gestiones de la Beneficencia Pública de Arequipa, lograron que el Estado reconozca la deuda y los Duques de Gamio y de Goyeneche, el Conde de Huaqui y Don José Sebastián de Goyeneche y Gamio incrementaron la donación facilitando el cumplimiento del deseo del Arzobispo. 

Don José Sebastián de Goyeneche y Barreda

El arzobispo Goyeneche y apuntes para la historia . Rada y Gamio, Pedro Jose , 1871-1938.

El Señor Presidente de la República Don José Pardo y Aliaga colocó la primera piedra el día primero de julio de 1905, iniciándose las obras con toda actividad  en el Hospital con el nombre de Nuestra Señora del Consuelo, en octubre de 1906.

Colocación de la primera piedra el 5 de julio de  1905. Revista "Actualidades". 
Ceremonia que se realizó en la "Chacra Calulo" , lugar donde se edifico el Hospital, y donde se colocó un vistoso tabladillo de madera. "Diario el Deber 5 de Julio de 1905".
Cabe señalar que el mismo día también se realizó la colocación de la primera piedra de la Cárcel Central de Arequipa.

El arzobispo Goyeneche y apuntes para la historia. Rada y Gamio, Pedro Jose , 1871-1938.

El primer plano con el que debía levantarse el Hospital fue obra de los notables ingenieros franceses, Gaillard y Ponsot , pero como era preciso adaptarlo a las condiciones y necesidades de Arequipa el competente ingeniero arequipeño Pedro E. Paulet Mostajo fue quién hizó esas reformas consultando las exigencias locales.


Planos del Proyecto inicial del Hospital Goyeneche, Revista "Actualidades" 1905.

La ubicación del edifico corrió bajo la dirección del hábil ingeniero Julio A. Arce, mientras que los trabajos de manpostería estuvieron bajo la dirección del arquitecto Manuel Cuba, en todos los trabajos tuvieron la participación de 200 operarios. Posteriormente don Felix Casapía  tuvo a bien administrar los trabajos de culminación del Hospital.




Tanto la construcción de los techos como la preparación del cemento estuvieron encomendados al arquitecto italiano don José C. Vialardi. La dirección general de las obras y la supervigilancia d  las mismas las realizó el representante d ela familia goyeneche, el señor J. A. L. de Vivanco.




Ilustraciones en : Peru to-day. V.3 NO.1-12 1911-12


El excelentísimo señor Conde de Guaqui Sr. Juan Mariano de Goyeneche y Barreda y las señoritas Carmen duquesa de Gamio y María Josefa de Goyeneche cumplieron la voluntad del  Arzobispo José Sebastian de Goyeneche y Barreda.

Juan Mariano de Goyeneche y Gamio, III conde de Guaqui, con uniforme de caballero de la Orden de Santiago.

El arzobispo Goyeneche y apuntes para la historia ... v.2. Rada y Gamio, Pedro Jose , 1871-1938.

El arzobispo Goyeneche y apuntes para la historia . Rada y Gamio, Pedro Jose , 1871-1938.

Siete años demoró la construcción de los 37,822 m2 con 17,178 m2 de magníficas áreas verdes. Arquitectura horizontal de estilo gótico, de sillar y techos encofrados. 

La inauguración fue durante la mañana de aquel 11 de febrero de 1912, teniendo como padrino al Papa Pío X, y bajo la advocación de la milagrosa imagen del Cristo Pobre, Patrón del Hospital, que se veneraba en la magnífica capilla Gótica derruida luego del terremoto de 1960. 

Su Santidad Pio X





Las corporaciones eclesiasticas, civiles, miembros de las sociedades particulares y de la prensa local asistierón de forma respetable. el retrato del excelentísimo Arzobispo Goyeneche fue conducido en proseción desde la Casa Consistorial hasta el local del Hospital con gran acompañamiento. En el lugar el reverendo Monseñor Holguín pronunció una hermosa y elocuente alocución , después hizó la bendición solemne del local con los rituales del caso y enseguida se celebro una misa, termina esta se empezó con los discursos a cargo de los doctores, Alejandro López de Romaña en representación de la familia Goyeneche haciendo entrega del Hospital al director de la Beneficencia, señor Manuel Guillermo de Castresana, y recibiendolo este en nombre de la H. Corporación.

Medalla Conmemorativa, Inauguración del Hospital Goyeneche febrero de 1912.


Portada de la edición especial del diario El Deber, por la inauguración del Hospital Goyeneche el  11 de febrero de 1912.


Las religiosas de la Congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl tuvieron el encargo de la Beneficencia de administrar y atender a los enfermos, como lo venían haciendo, desde 1848, en el antiguo Hospital de San Juan de Dios. 

Son recordadas con cariño y gratitud la Madres Sor Agustina Ficheux, primera superiora encargada hasta 1948, fecha en que falleciera un 15 de octubre, quien también estuvo a cargo del hospital de San Juan de dios en 1893.  Sor Concepción Medina, Sor Luisa Cerny Bifca y Sor Ana Herrera Medina, entre muchas otras. 

Foto: Diario "El Deber" octubre de  1948.

Foto: Diario "El Deber" octubre de 1950.

Sor Pilar Caycho, superiora de la congregación hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, recuerda bien los primeros tiempos. Ella fue quien creó el Departamento de Enfermería del hospital Goyeneche en 1967, cuando tenía 24 años.

En esos primeros años trabajaron en el Goyeneche 15 hermanas de esta congregación, quienes eran una suerte de supervisoras, que además ponían "orden y disciplina", afirma sor Pilar. "El hospital funcionaba en armonía, todos los trabajadores éramos internos, es decir vivíamos allí. Era como una comunidad", recuerda.

En esos primeros tiempos las Hermanas de la Caridad, quienes estudiaban enfermería, utilizaban también medicina naturista. Para los males estomacales reforzaban los tratamientos con "mates", los procesos bronquiales con recetas caseras basadas en miel y limón. Una jaqueca era  curada con rodajas de papa, recuerda sor Pilar Caycho. Eran otros tiempos.



Fue recién hasta el 21 de agosto de 1921 , cuando el monumento del Arzobispo José Sebastián de Goyeneche se inauguró frente al hospital  que él había donado a la ciudad, el Municipio decidió que en homenaje a la memoria de tan  ilustre personaje la avenida que da de norte a sur frente al Hospital se llame Avenida Goyeneche. Para abrir la avenida s etomo como base el terreno que la familia Goyeneche cedió en la frentera del hospital y se expropiaron 2 fundos para prolongarla a uno y otro lado, desde la calle del buen  retiro  hasta la Ranchería, pue spara loposterior se había mandado hacer el trazo de l aprolongación desde el Buen Retiro hasta Miraflores. Los fundos fueron de doña María E. Mollo y del señor Julián Escudero que se uso para formar el obalo frente al portíco del Hospital donde reposa el monumento que fuese hecho por el escultor italiano Giulio Tadolini, nieto del escultor Adamo Tadolini que hiciese el monumento a Bolivar en Lima.



 Postal de 1915.

Hacia 1930


El Hospital Goyeneche era uno de los mejores dotados de Sudamérica, contaba con 780 camas y todas las especialidades. En la etapa de sus inicios ilustres personalidades médicas trabajaron en el. Fue su primer Director y primer cirujano del hospital el Dr. Ladislao Corrales Díaz, con estudios en Europa. El sabio Dr. Edmundo Escomel Hervé, graduado en París, dio su aporte clínico y científico, realizando trabajos sobre las Aguas de Yura y Jesús, Tratamiento de Tricomonas con Trementina, Estudios sobre “Ccara Blanca”, Blastomicosis, Verruga Peruana entre muchos más. 

Av. Siglo XX por los años  20.

El Dr. Luis Alberto Chávez Velando, prestigioso oftalmólogo; Carlos Villarán, reconocido cirujano y anatomista; Dr. Juan Luis Moscoso Melgar, graduado en París con honores, impulso las modernas técnicas quirúrgicas siendo el primer jefe del Servicio de Cirugía. Recordamos al Dr. José Domingo Paz y Basurco, Alberto Ballón Esteves, Manuel Jesús Castañeta, Alfredo Barreda Landázuri, entre otros. La segunda etapa se caracterizó por contar con médicos graduados de San Fernando con estudios en Europa, que impulsaron el desarrollo del Hospital y la medicina en Arequipa, entre ellos están el Dr. Sixto Chávez Murillo, cirujano jefe de la Sala Santa Rosa, Dr. Samuel Lozada Benavente, jefe de la sala San Juan, Dr. Enrique Portugal jefe de la sala Santa Teresita, Dr. Carlos A. Ricketts, quien en 1929 fue Director, en esa época también prestaron sus servicios J. Abraham campos, Benigno Ramírez del Villar, J. Manuel Chávez Torres, Eduardo Pérez Araníbar, Alberto Sánchez Moreno, Jorge de Piérola, entre muchos otros. 

La Radiología se inicio en el Hospital en diciembre de 1917 con el ya mencionado Dr. Juan Luis Moscoso, quién posteriormente se dedicó a la cirugía, fue el Dr. Gustavo Corso Masías graduado y especializado en radiología en París, que con un moderno equipo francés impulso el diagnostico por imágenes en el hospital y en Arequipa ya que hizo el primer consultorio privado de rayos X. Contó con la colaboración del primer técnico radiólogo de la ciudad, el Sr. Naif Salomon Saurie, hombre múltiple, chofer de la primera ambulancia de Arequipa, una Chevrolet de 1939, y encargado de la Asistencia Pública de Arequipa. Mencionaremos también a prestigiosos médicos como el ginecólogo Rómulo Barrionuevo, Dr. Humberto Portillo, Dr. Javier Lazo Taboada, Dr. Alberto Jarrín Vera como pediatra, entre muchos otros. Por ese entonces, la administración estuvo a cargo del Sr. Jorge de la Guarda Vargas (1948 a 1961). 


Los terremotos de 1958 y 1960, golpearon fuertemente las estructuras del hospital y se inicia así una nueva época, la de reconstrucción, en las que tuvieron importante actuación en la Dirección Dr. Luis Ortiz Zegarra, con la colaboración de la Madre Sor Ana Herrera Medina, y médicos como los Drs. J. Postigo R., A. Morán Z. E.. Zegarra M., R. Zuñiga, O. Becerra C., C. Márquez B., entre otros. En enero de 1967, la Sociedad de Beneficencia Pública cedió por 30 años la conducción del Hospital al Ministerio de Salud, y en 1975 se crean las Regiones de Salud, pasa el Hospital a depender de ellas. En 1979 la Región de Salud lo denominó Hospital General Base, y posteriormente ha sido denominado Hospital de apoyo del Área de Salud de Arequipa.

Antigua postal de los años 20


Actualmente el hospital cuenta con 307 disponibles camas, Departamentos de Medicina General, Cirugía General, Pediatría, Gineco-Obstetricia y un Departamento de Oncología y Radioterapia que cuenta con una Bomba de Cobalto, radioterapeuta, cirujanos oncológicos, oncología clínica y enfermeras especializadas en manejo de pacientes oncológicos y quimioterapia. Cuenta con Departamentos y Servicios de Apoyo como Laboratorio, Farmacia, Diagnóstico por imágenes, Emergencia, Centro Quirúrgico y Consultorios Externos unificado entre otros. 

El Hospital Goyeneche de Arequipa, se ha venido transformando con el transcurrir del tiempo y por la necesidad de atención al paciente en una institución de servicio altamente especializado y de emergencia; se han venido capacitando a nivel del extranjero y perfeccionando el personal medico y personal en general caracterizándose por su alta eficiencia. Con el terremoto del 23 de junio del año 2001, las instalaciones e infraestructura se vieron completamente dañadas, a pesar de ello se Se continuo con la atención a los pacientes, pero iniciándose las gestiones para la reconstrucción y reforzamiento del Hospital a cargo del Dr. Jesús Tejada Zegarra, Director del Nosocomio y el Dr. Luis Lozada Núñez Sub Director; en constante coordinación con el PRONAME, ORDESUR, Banco Interamericano y el Consejo Provincial; estando como alcalde EL Dr. Juan Manuel Guillén Benavides. 

Finalmente se logro la partida para la reconstrucción de Las instalaciones como Monumento Histórico. El mismo que fue reinaugurado en el mes de diciembre del año 2002. Asimismo se obtuvo la herencia del Conde Goyeneche quien nos lego una Herencia la que será invertida en su totalidad en la Construcción de la Nueva Emergencia, la misma que albergara a todo la población de la ciudad, con extensión a la gran Zona Sur del Perú Recientemente el 08 de febrero como regalo al 95 aniversario Institucional se hizo realidad la firma del convenio con el Gobierno Regional para la Ejecución de la Obra presidida por el Dr. Juan Manuel Guillén Benavides. 

Para beneplácito de los trabajadores y de nuestra población arequipeña que concurre masivamente a los diferentes consultorios asistenciales como: Medicina con las especialidades de Gastroenterología, Endocrinología, Dermatología, Reumatología Cardiología, Reumatología y Nefrología de Cirugía con las especialidades de Traumatología, Neurología, Urología y Oftalmología y Otorrinolarinlogía en Ginecología con las especialidades de Colposcopía, Planificación familiar, y Ginecología y Obstetricia. Pediatría con los servicios de Medicina pediátrica cirugía pediátrica y neonatología, Oncología con los servicios de Medicina Oncológica aplicando Quimioterapia, Radioterapia y Cobaltoterapia, también tenemos servicios de colposcopía rectosisnoidoscopia y otras especialidades recientemente como La UCI. y el Servicio de Tomografía. 


El  11 de febrero del 2009, en el 97 Aniversario; fue al fin inaugurada la Nueva Emergencia, con equipos de alta tecnología y ambientes adecuados para brindar el mejor servicio de Recuperación de la salud de nuestra Población, la misma que albergara a todo la población de la gran Región Sur del País.

Urge revalorar este Monumento para que vuelva a convertirse en lo que un día fue: uno de los mejores hospitales del país.


Fuente:

  • http://www.saludarequipa.gob.pe
  • Diario el Deber, 1905, 1912
  • Revista limeña "Actualidades" 1905
  • Peru to-day. V.3 NO.1-12 1911-12