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La Batalla de Carmen Alto

Carmen Alto, vista desde el observatorio (Archivo de la Universidad de Harvard 1893).

La batalla de Carmen Alto se libró el 22 de julio de 1844 en las cercanías de Arequipa, en el Perú. Fue una de las más sangrientas batallas de la historia republicana peruana. Se dio en el marco de la revolución constitucionalista de 1843-1844. Los bandos en disputa fueron las fuerzas revolucionarias o constitucionalistas del general Ramón Castilla y las directoriales o gobiernistas del general Manuel Ignacio de Vivanco, entonces Supremo Director de la República. Triunfó Castilla, que puso así fin a la anarquía que reinaba en el país desde 1842 y entregó el poder a quien legítimamente le correspondía: el señor Manuel Menéndez.

Tras la muerte del presidente Agustín Gamarra en Bolivia en 1841, el Perú quedó sumido en la anarquía. Varios generales se disputaron el poder. Se sucedieron en el mando de la nación: Menéndez, Torrico, Vidal y Vivanco. Este último instauró un gobierno autoritario, que denominó el Directorio.

Mariscal, Don Ramón Castilla.

Los generales Domingo Nieto, Ramón Castilla y Manuel de Mendiburu se propusieron acabar con las guerras de facciones y restablecer el imperio de la Constitución de 1839. Encabezaron la “revolución constitucionalista”, que se inició en Tacna el 17 de mayo de 1843, y cuya meta era acabar con el gobierno de facto del Directorio encabezado por Vivanco y restablecer a la autoridad legítima, es decir, a Manuel Menéndez, el mismo que sucediera a Gamarra en 1841, en su calidad de presidente del Consejo de Estado (cargo equivalente a vicepresidente).

Las primeras victorias de los constitucionalistas sobre los vivanquistas fueron las siguientes:

El combate de Pachía, cerca de Tacna, el 29 de agosto de 1843 y
El combate de San Antonio, cerca de Moquegua, el 28 de octubre de ese mismo año.

Batalla de Ingavi


Los constitucionalistas dominaron todo el sur peruano, a excepción de Arequipa, que se mantuvo inquebrantable en su vivanquismo. Ramón Castilla, Domingo Nieto y José Félix Iguaín formaron en el Cuzco una Junta de Gobierno Provisorio (3 de septiembre de 1843), cuya presidencia asumió Nieto. Éste falleció poco después y lo reemplazó Castilla, quien así pasó a encabezar la revolución (17 de febrero de 1844).

Vivanco, viendo que se complicaba su situación, marchó hacia Arequipa, donde contaba con partidarios. Un episodio de esta guerra fue la llamada “Semana Magna”, en la que el prefecto de Lima Domingo Elías, hasta entonces leal a Vivanco, se alzó contra el Directorio y organizó la defensa de la capital ante la amenaza de las fuerzas vivanquistas comandadas por José Rufino Echenique, provenientes de Jauja (sierra central). Pero este ataque no se produjo porque Felipe Pardo y Aliaga logró convencer a Echenique que Vivanco y Castilla se preparaban para un encuentro definitivo cerca de Arequipa, y por lo tanto ya no tenía sentido atacar Lima.


Movimientos preliminares

Vivanco, que efectivamente se hallaba en Arequipa, ante la noticia de la defección de Elías quiso dimitir. Pero desistió ante los ruegos de la población arequipeña. Arequipa era adicta a su causa y se preparó para resistir el ataque de Castilla.

Castilla y Vivanco se habían conocido en Chile, donde formaron parte del grupo de los emigrados peruanos que se aliaron con los chilenos para combatir a la Confederación Perú-Boliviana. Ya de regreso en el Perú, tomaron caminos disímiles. Eran personalidades muy opuestas. Castilla era tosco y rudo, de educación elemental, mientras que Vivanco era fino y atildado, de formación ilustrada. Castilla se refería despectivamente a Vivanco, llamándole  "cadete de Cambray" refiriéndose a la atildada elegancia del caudillo limeño.

Manuel Ignacio de Vivanco

Castilla, reforzado con las fuerzas de Miguel de San Román, avanzó hacia Arequipa y llegó hasta Uchumayo, mientras que Vivanco bajó hasta Tiabaya. Castilla decidió entonces moverse por el flanco derecho del enemigo, pero las milicias locales estorbaron su avance, por lo que debió volver a Uchumayo. Vivanco, enterado del retroceso de Castilla, ordenó a sus tropas que ocuparan el pueblo y las alturas de Uchumayo. En esas posiciones permanecieron ambos ejércitos, intercambiando tiroteos durante 16 días.

Castilla empezó a sentir la carencia de víveres, pero esperó a que llegaran los refuerzos de José Félix Iguaín, que venían de Tacna. Ante ello, Vivanco ordenó a sus tropas que retrocedieran a Tiabaya, maniobra que aprovechó Iguaín para ocupar el pueblo de Uchumayo. Pero Castilla no quiso avanzar directamente cruzando el puente de Uchumayo, sino que atravesó el río más abajo, dirigiéndose hacia las pampas detrás de Cayma y, doblando a la derecha, ocupó la chacra de Tocrahuasi, que domina todo el pueblo de Cayma.

En la noche del 21 de julio de 1844 Castilla tomó nuevamente la ofensiva y avanzó sobre el flanco derecho de Vivanco, amaneciendo sobre Acequia Alta y Carmen Alto. Su ejército se dividía en cuatro brigadas:

La primera brigada, al mando del brigadier Agustín Lerzundi (Batallones Granaderos y Moquegua).
La segunda brigada, al mando del coronel Francisco García del Barco (Tarapacá y Guías).
La tercera brigada, a órdenes del coronel Luis La Puerta (Cuzco y Puno)
La cuarta brigada, a órdenes del coronel José Félix Iguaín (Nacionales de Tacna y de Moquegua y tres escuadrones).

Miguel de San Román.

Otros cuatro escuadrones estaban al mando del general Carlos Lagomarsino. La artillería, distribuida entre la segunda y tercera brigada, la dirigían los generales Lerzundi e Isidro Frisancho. Castilla asumió la dirección y nombró general en jefe a San Román y jefe de estado mayor a Frisancho.

Por su parte, Vivanco se situó en Cayma y estableció allí su línea, cediendo en esta parte la iniciativa al enemigo.


Escenario

El escenario donde se libró la batalla es una llanura (Tojrahuasi) que baja suavemente desde las faldas de la cordillera y termina en el pueblo de Carmen Alto, situado entre Cayma y Yanahuara. En dicha llanura se desplegó el ejército de Castilla, resguardado por los accidentes del terreno.

Desde Carmen Alto, hasta Cayma (donde se hallaban acantonados los vivanquistas) hay un descenso por andenes, más o menos extendido.

Carmen Alto es un pueblo tranquilo y rodeado de paisajes maravillosos, desde donde se divisa a distancia la ciudad de Arequipa y la verde campiña en torno.

Tojrahuasi en el año 2008 ,  al fondo la iglesia de Acequialta.


Antigua iglesia de Carmen Alto. (Colección M. Mancilla)


La batalla

Vivanco ordenó a los jefes de su vanguardia, Pezet y Lopera, que atacaran las posiciones de Castilla en Tocrahuasi. Pero pese a la energía que desplegaron en el ataque, los vivanquistas tuvieron que retirarse con numerosas bajas; el mismo Pezet (futuro presidente del Perú) resultó herido en la refriega.

A las 4:30 pm los vivanquistas reanudaron el ataque de manera sorpresiva, avanzando por los andenes. El fuego vivo que desataron sobre la línea castillista fue solo respondido por los nacionales de Tacna y Moquegua.

Ante la amenaza de un ataque general de los vivanquistas, Castilla se puso al frente del batallón Gamarra y contuvo al enemigo por largo tiempo. Luego entraron en su apoyo, los batallones Puno y Tarapacá (por el centro), y el de Granaderos (por la derecha). El arrojo de los castillistas, que contaban con el apoyo de un solo cañón montado en ese frente, logró contener a los vivanquistas, que ya habían avanzado bastante.

Vivanco, por lo accidentado del terreno, no podía hacer uso de su artillería y caballería, por lo que cometió el error de comprometer en la acción uno tras otro a sus ocho batallones de infantería, que sufrieron los estragos del fuego de los castillistas.


Este comportamiento  desafortunado  fue ironizado por un epitafio:

" El Supremo Director,
Que acabó en tumba fría
En la torre en que yacía,
De su ruina espectador,
Sólo pide por favor
Que en esta Suprema Silla,
La directoral gavilla
Tribute a su busto helado
Toda especie de alumbrado ,
Menos cera de Castilla ".

Torre de Cayma , Julio 22 de 1844.


Iglesia de Cayma. (Archivo fotográfico de la Universidad de Harvard 1893).

Diario el Deber 1950.

Finalmente, la segunda línea del ejército castillista (compuesta por los batallones Cuzco, Moquegua y Guías y las compañías de Pachía), entró en acción, junto con la caballería, que amenazó el flanco izquierdo de los vivanquistas. Como ya anochecía, los castillistas se dispusieron a obrar con rapidez. Pero Vivanco no esperó la caída de la noche y ordenó a sus tropas sobrevivientes abandonar el campo. Así se consumó la victoria de Castilla.

El deán Valdivia, historiador de las revoluciones de Arequipa, afirma que Vivanco, al momento de librarse la lucha, se hallaba ocupado tratando de descifrar la inscripción del año en que había sido fundida la campana de la torre de la iglesia de Cayma (1582), monumento de valor histórico. Fue en ese lapso que se libró la batalla de Carmen Alto. Cuando al fin decidió marchar al escenario de lucha, ya era muy tarde: sus batallones habían sido destrozados. Pero la versión vivanquista sostiene que Vivanco estaba en el campanario de esa iglesia para observar el campo de operaciones y que había dispuesto que la batalla se librara al día siguiente, pero la imprudencia de uno de sus oficiales, Lopera, precipitó la lucha.

La versión de Bassadre es que Vivanco miraba el reloj de la torre " Reloj preciado por su carácter histórico"  (Historia de la República del Perú  T. I  206).  La más confiable es la versión del Dea´n Valdivia ya que la historia no refiere que haya habido un reloj en alguna de las torres de la iglesia de Cayma.

Detalle del Plano Topográfico de Arequipa elaborado por Mariano Paz Soldán en el año 1865 en el que se muestra el escenario de la batalla de Carmen Alto al norte de la entonces Villa de Cayma.


Castilla suspendió la persecución contra los vivanquistas a las siete de la noche y su ejército se concentró en Challapampa, donde esperó que amaneciese para entrar a la ciudad.

Por su parte, Vivanco, que había llegado a las 5:45 pm a la plaza de Arequipa, con su caballería y algunos batallones dispersos, dejó parte de estas fuerzas en la plaza y con el resto pasó a Miraflores. En la ciudad reinaba la confusión; algunos se refugiaban en los monasterios y otros huían lejos.

A las 11 de la mañana del día siguiente, Castilla entró en la ciudad y envió al doctor Juan Manuel Polar y Carasas para que tratara con Vivanco, ofreciéndole garantías. Vivanco, que había acantonado a sus tropas en el panteón de la Apacheta, rechazó la oferta. Y en la noche de ese mismo día partió a todo galope hacia el puerto de Islay donde se embarcó en el vapor mercante Perú. Llegó al Callao el 27 de julio, siendo apresado por Domingo Elías y desterrado a los pocos días.


Domingo Elias

Castilla se mostró magnánimo con los derrotados y no aplicó ninguna represión. Los arequipeños, que habían apoyado fervorosamente a Vivanco (como lo harían también en 1856-1858), aceptaron el nuevo orden de cosas, en vista que su caudillo no demostraba interés en seguir la lucha y más bien fugara abandonando a sus tropas.

Según el doctro Francisco Mostajo, en uno de sus artículos  " con un contemporaneo de San Gil" refiere:

" ... que Castilla dejó escondidas tropas en una de las quebradas del chachani y aparentó huir hacia Piedra Piccho . Los vivanquistas lo persiguieron, pero aquel de repente volvió caras y los ataco , al mismo tiempo que las tropas que estaban escondidas cargaron por l aretaguardia . La derrota de Vivanco fue completa y Castilla entró triunfante a Arequipa , con banderas azules .... ".

Consecuencias

Vencedor en el campo de batalla, Castilla cumplió con restablecer la Constitución de 1839. En consecuencia, y tras breve interinato de Justo Figuerola, el presidente del Consejo de Estado Manuel Menéndez reasumió el mando supremo el 7 de octubre de 1844, con la misión de hacer el traspaso constitucional del poder, con este hecho Castilla victorioso dió una gran lección de civismo . La Patria le confirió el honroso título de "Soldado de la Ley".

Manuel Menéndez

Menéndez cumplió con llamar a elecciones populares para Presidente de la República. El vencedor fue Castilla, quien asumió el poder el 20 de abril de 1845. El gobierno de Castilla, que se prolongó hasta 1851, significó el comienzo de una etapa de calma institucional y la organización del Estado Peruano, luego de dos décadas de guerras y convulsiones intestinas.


En Tocrahuasi  doblaron las campanas,
al ver a la parda tierra manchada con la sangre de sus hijos.
Carmen Alto , la historia está manchada  con la sangre , 
no la queremos con la de nuestros hijos.

Para los valientes  una rosa, ofrenda luminosa ,
 y en la palidez del mármol, roto de dolor, 
dorar los nombres de los valientes.

Corrió la sangre, buscada germinar auroras , 
buscaba labrar el bien de la Patria, 
buscaba el imperio de la Ley.

Sin embargo hoy es peor que ayer,
el mundo desquisiado troncha la vida las veces que le viene en gana.
¡Señor! No más sangre fratricida.
¡Señor ! Que la luz de la razón iluminen todos los caminos.

¡Señor!  Que la sombra errante de Caín no vuelva a manchar la parda tierra de nuestros campos
¡Señor! los huertos amorosos que sembrastes en nuestros pechos que nunca se marchiten.
Con tu dulce rocío las sequís no habrá en nuestras almas.



Mural que se podía aún apreciar en Carmen Alto en 2008.


Actualmente en Carmen alto se ubica un pequeño monumento en su placita que nos recuerda este acontecimiento, esperemos que las autoridades puedan brindarle el valor que se merece a este rincón  histórico de nuestra Arequipa.

Monumento a la batalla de Carmen Alto.





Basadre Grohmann, Jorge: Historia de la República del Perú (1822 - 1933), Tomo 4. Editada por la Empresa Editora El Comercio S. A. Lima, 2005. 
Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 4. CAN/CHO. Lima.
Félix Gallegos Rosado: Cayma  Historia Tradición y Cultura. 2002

Vargas Ugarte, Rubén: Historia General del Perú. Octavo Tomo: La República (1833-1843) y Noveno Tomo: La República (1844-1879). Primera Edición. Editor Carlos Milla Batres. Lima, Perú, 1971.
Varios autores: Historia general de los peruanos. Tomo 3. Primera Independencia Nacional y Revolución Peruana. Con el auspicio del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas. Impreso en Talleres Gráficos de Iberia S.A. Lima, agosto de 1973.